Me formé en FADU, donde hoy también doy clases. Y algo que confirmé ahí, como estudiante y como docente, es que en arquitectura no alcanza con tener buenas ideas si no las sabés comunicar.
También tengo mi estudio MUODOT, donde trabajamos en proyectos de interiorismo y en dirección de obra, acompañando todo el proceso. El estudio me enseñó algo clave:
detrás de cada proyecto hay una persona tratando de explicar lo que quiere, incluso cuando no sabe cómo decirlo.